El romanz es leydo


… … …
en este logar se acaba esta razon
Quien escrivio este libro del dios paraiso amen
Per Abbat le escrivio en el mes de mayo
en era de mill e CC   XLV años
                                                             el Romanz
Es leydo dat NOS del vino si non tenedes dineros echad
Ala vnos peños que bien vos lo dararan sobrelos
 
(Cantar de Mío Cid, éxplicit, anónimo, c. 1200)
 
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Todo lo que he dicho, tenía que decirlo, aunque no he dicho todo lo que podría haber dicho.
 
No es que no tenga otras cosas que decir: A veces se empieza a escribir y no se puede parar, escritura automática. Otras, la cabeza hierve y hay que ponerlo por escrito o estallar. Me seguirá pasando con un poco de suerte. Pero tendrá que ser en otra rama temporal, en otra bifurcación del sendero. Overtime ha terminado, ha llegado a su fin natural. Está en cierto modo, completo, con todos sus entrelazamientos internos, sus referencias oscuras, una imagen muy viva aunque quizá incomprensible de los paseos sin rumbo de mi cerebro, palely loitering.
 
Nos negamos a cerrar del todo algunas puertas y siempre queremos dejar abierta la posibilidad del retorno. ¿Habrá un nuevo microcosmos? Podría llamarse post scriptum. Es un buen nombre. Lo que viene después de haber escrito.
 
Gracias a quien haya leído Overtime. A ellos dedico este intento, que realmente era inevitable.
 
Y también lo dedico a todas las mujeres que, de un modo u otro, han sido su fuente de inspiración. Todas están aquí, como presencia manifiesta o discretamente ocultas entre las líneas; están en la niebla que hay entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado, recuerdos o sueños hipnagógicos, súcubos que pugnan por irrumpir en el mundo y mostrar sus rostros resplandecientes.
 
Con todas ellas hubiera querido bailar esa danza irreal bajo la lluvia que nos muestra Jack Vettriano, y que siempre he pensado que era este vals. Pero no ha podido ser. Quizá en otra ocasión.